
Y ahora el mar es allí una laguna y no el verdadero mar
el que decimos alto que se curva en el horizonte para mostrar
que el planeta es redondo mar o no mar el infinito
se extiende al extremo de los ojos
y se afirma a medida que montamos las seis escaleras de tablas
luego quince luego dieciséis escaleras y en la cumbre vivió Thomas Mann
techo de paja y paredes de madera la voluntad de volverlo presente
es mucho más fuerte que su presencia
pero su pensamiento ocupa tantas cabezas
qué es la muerte de un muerto que no puede morir y que está muerto
dos estados tan inconciliables son a veces contenidos en un nombre
como si ser y no serse sostuvieran al interior apuntalando
la tarde se ha vuelto fría sobre la terraza donde bebemos vino
después de haber contemplado algunas fotos
del genio con cuello bien almidonado
alguien habla de muerte en Venecia que fue escrito allí
y la emoción de súbito construye un cuerpo imperecedero
con dos fantasmas un amor y la materia verbal
la que el ser insufla al ser no para que viva la forma ficticia
aquella que igual a su contrarío
no tiene nombre en ninguna lengua
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