Entrevista con Enrique Hernández D’Jesús

(El gran poeta libanés Adonis y Enrique Hernández)

La tentación de la luz

Con-Fabulación conversó con el prestigioso poeta, fotógrafo y editor venezolano (Mérida, 1947), conocido por su extensa hueste de amigos y admiradores como El Catire, sobre sus orígenes literarios, la pasión por la imagen y sus milagros gastronómicos. Enrique Hernández en su prodigiosa carrera logró la proeza de retratar 86 veces a Borges (una por cada año de vida), material que será publicado en su totalidad por primera vez este año por una reconocida editorial francesa. Son numerosos los poetas que han pasado por la lente de este hombre transtornado por la luz: Adonis, William Burroughs, Allen Ginsberg, Yevgueni Yevtushenko, Alvaro Mutis, Octavio Paz, Lawrence Ferlinghetti, José Saramago, Anne Waldmann, Emilio Adolfo Westphalen, Enrique Molina, Gonzalo Rojas, Gregory Corso, Issa Makhlouf, José Watanabe, Juan Gelman, Ledo Ivo, Rafael Alberti, Roberto Juarroz, Salah Stetie; y en todos es patente su fuerza expresiva y la contundencia de sus sombras.

Autor de: Así sea uno de aquí (1976); Los últimos fabuladores (1977); Mi sagrada familia (1978); Mi abuelo volvió del fuego (1980); El circo (1986); Los poemas de Venus García (1988); Recurso del huésped (1988); Magicismos (1989); La semejanza transfigurada (1996); y La tentación de la carne (1997).

Su libro Para comerte mejor, de próxima aparición en Colombia, es la continuación de un irrefrenable juego con el placer y los sentidos. A continuación las palabras de este aventajado alumno de Epicuro.

Usted fue muy próximo al El Techo de la Ballena, ¿podría explicarnos la importancia de esta Vanguardia para la poesía venezolana? Recuerda alguna anécdota que ejemplifique la tentativa rebelde del grupo de tendencia surrealista, que alguna vez escribió el graffiti “cronopios contra el sistema” tan elogiado por Cortázar.

Mis padres literarios pertenecieron a El Techo de la Ballena. Carlos Contramaestre fue el motor vital del Grupo, sus manifiestos eran una suerte de compromiso político, de denuncias de los atropellos del sistema gobernante. Contramaestre se encontró con el espíritu abandonando la morada natural, entregándose a las instancias del iluminado, donde su experiencia temerosa y lúcida, lo llevó a atravesar el espacio vacío y fragmentarlo en segmentos: poeta, crítico de arte, investigador, artista plástico, alquimista, editor, cronista y médico, organizó el memorable Homenaje a la necrofilia, exposición paradigmática en el arte latinoamericano. Sus obras eran almanaques colgados en una carnicería, en las neveras de una charcutería, con la habilidad y la gracia del oficio necrofílico. También evocaría a Caupolicán Ovalles, quien debió exilarse en Colombia por la publicación de su libro de poemas Duerme Ud Señor Presidente, a Salvador Garmendia un padre espiritual, y de los quedan vivos a Ramón Palomares, Gabriel Morera, Francisco Pérez Perdomo, mis compinches eternos.

Su trayectoria como fotógrafo es admirable, son más de mil los artistas que ha retratado en su audaz carrera creativa, coméntenos cómo ocurren sus raptos de luz…

Nunca he pensado que hago raptos, hago robos directos, organizo estrategias de las que ni yo mismo sé sus reglas, y como todo lo bueno que me ha ocurrido en la vida, de repente me encuentro con la persona frente a mí. Y digo: este poeta es Jorge Luis Borges, Gregory Corso, Fernado Charry Lara, Ledo Ivo, Francisco Madariaga, Roberto Juarroz, Adonis, y varios colombianos que se han pegado a mi corazón.

¿Cómo definiría la fotografía? ¿Y qué relación encuentra entre ella y la poesía?

Para mí constituye una experiencia abierta donde mezclo discursos diferentes: poesía, fotografías, collage, objetos, vidrios, espejos, frascos, botellas, fetiches, holografías, intervención de diversos autores, las postales, la instalación, el performance, los retratos de los poetas con escrituras de ellos mismos, y la cocina, los sentidos del gusto, la Tentación de la Carne, la preparación de platos. El idioma de la imagen, y el lenguaje de la palabra fragmentada en nuestras experiencias.

Es famosa su serie de escritores embotellados… ¿Cómo concibió esta idea y a qué países ha llevado esta exposición?

La muestra ha viajado por muchos sitios: México, Barcelona España. Roma, Smeredevo en Serbia, Medellín, Bogotá en donde permanentemente María Eugenia Niño y Luis Ángel Parra exponen mis trabajos en La Galería Sextante, y paremos de contar: Híbridos, son mixturas los frascos, las botellas. Es una combinación de fotografía, fetiches y poesía. Soy híbrido, ¡seguro que soy híbrido!

En estas fotografías se encuentra la muestra de los sentimientos, de la melancolía, felicidad, rabia, ternura. También del sexo, de la flor en estado de ebriedad, en asadura con salsa de almendras, el ser libre dentro del frasco, así mismo en el eterno espíritu de la creación. En estos frascos encerramos la memoria. Es mi representación para interpretar el mundo que nos rodea y nos hace pensar en la propia autonomía del objeto. Somos objetos y en objetos nos convertimos, como lo es para Borges: "La mirada que cultiva y fragua la sensibilidad y la turbación".

Mallarmé habló de "los ángeles en el exilio". Esta forma de pensamiento, esta poética es una razón para la conciencia crítica, esa vibración creada para la poesía. Las imágenes en estas botellas hablan su propio lenguaje. Es nuestro espejo. Ahí encontramos la mirada. ¿Qué tanto vuela la mirada en el precipicio de los desquiciados? La mirada se fragmenta y se reconstruye en el espíritu de los senos oculares. La diferencia radica en la naturaleza del riesgo, y por eso estamos aquí, mirándonos.

De su serie de retratos de escritores, donde los elegidos escriben alrededor de su rostro, es inolvidable la sintética frase de Rafael Cadenas alrededor de su rostro: “Intento nacer…”

Todos son precisos y extravagantes. Recuerde que una de las características de los poetas es su ego, su recontraego y su ego oculto. Es decir que escriben para la posteridad, así como quieren posar para la trascendencia. Eso a mí no me preocupa, más bien me hace ser más feliz que una perdiz, o más logrado que el sueño de un yo. Cada uno es una voz muy particular, aunque realmente me gustan las frases que escriben las poetas, que son muy pocas, porque como lo dije una vez, en la Biblioteca Nacional de Bogotá: “la poesía escrita por mujeres o es muy buena, o es muy cursi, y para cursi yo mismo”. Y cuando digo muy buena pienso en Blanca Varela, María Baranda, Ana Enriqueta Terán, Joumana Haddad, Olga Orozco, Hanni Ossott, Miyó Vestrini, Gabriela Kizer, Amparo Osorio, y por supuesto mi angelita más hermosa que está por entregarme un libro. Las malas escritoras se las dejo a los domingos, al antojo de los gatos.

¿Cómo persigue la poesía?

Los pájaros enjaulados son felices en los libros de cuentos, la realidad es sin fondo, dice el poeta ya ausente Juan Sánchez Peláez. Aparento la imagen visual de la poesía. Visualizo la poesía como un espacio vacío, imágenes que apenas logro percibir. Gusto de la imagen para crear una estética, un cuerpo de sensaciones, para mirar un paisaje abstracto, múltiple en enigmas y asombros. Busco ese instante en que lo imposible aparece, da vueltas, se deja seducir, y luego escapa de la contemplación. Veo como poeta y fotógrafo. Al fotógrafo lo ven. ¿Quién realmente ve al otro?, ¿quién es el que deja la imagen? ¿El qué ve o a quién ven? Lo importante es lograr detener mirando. La mirada obliga al poeta, a su paisaje interior.

Es reconocida su destreza culinaria; primero publicó en Colombia La tentación de la carne, que fuera presentado en Bogotá en un restaurante del mismo nombre… ¿Ahora en cuál libro de gastronomía trabaja?

Estas crónicas hablan de la secreta unidad de los alimentos, de la mesa y de los platos preparados, de la fecundidad de la tierra, de los hallazgos de la buena comida, de la mezcla de los sabores y de la actitud perceptible y delicada de los platos creativos, de los chefs, del pensamiento que los artistas tienen sobre el gusto, de los colores y la armonía del sabor. Es la historia en la vida cotidiana, con el gusto de nuestro pasado, la cocina regional y de las migraciones que desde el año de 1498 hasta hoy se han ido mezclando con nuestras raíces, para conformar ese mundo singular que es Venezuela en todas sus dimensiones. Alemanes y vascos, italianos y franceses, americanos y negros, chinos con árabes, andaluces con portugueses. La tentación de la Carne, es una obra publicada por Arte Dos Gráfico, sello que tiene ya en sus manos los originales de mi último libro gastronómico titulado Para comerte Mejor. Son recetas donde aparecen muchos escritores y artistas colombianos.

¿Cree que el actual momento político de Venezuela es propicio para la eclosión de lo fraterno y para abrir caminos que reduzcan las ignominiosas diferencias?

Mi preocupación es la falta de información de lo que ocurre realmente en el país, pues la experiencia que vivimos es una aventura inédita, única, en fin, necesaria para la transformación hacia una vida mejor del venezolano.

La cultura de un pueblo es lo más importante, y queda como testimonio originario de nuestra experiencia. Por allí andan los rastros, los huesos y la historia que nos pertenece: Simón Rodríguez, Reverón, Rómulo Gallegos, Ramos Sucre, Villanueva, Teresa Carreño, Contramaestre, Mario Abreu, Garmendia, Valera Mora, Hung, Sánchez Peláez, Caupolicán Ovalles, Jesús Soto, quienes junto con Alirio Díaz, Palomares, Quintana Castillo, Luis Alberto Crespo, Stefania Mosca, Mateo Manaure, Gustavo Pereira, Gabriela Kizer, Dudamel, Marisol, y muchos otros son patrimonio nuestro y de la humanidad. No quedará en el buen recuerdo el nombre de un banquero corrupto, quedarán en la historia de la cultura los hombres que con sabiduría, con su integridad y con su creación han dibujado la impronta del país. Así es como unas rayas de lagartijas pisan con más fuerza el corazón profundo de la inteligencia.

Yo soy testigo, y somos testigos poetas y escritores, artistas y creadores, de que en Venezuela no existe una tiranía, no existen presos políticos en cambio deberían estar presos los políticos, jueces y banqueros corruptos. Somos testigos de las buenas intenciones del gobierno para transformar y mejorar el país. Y como muchos venezolanos sentimos la necesidad de cambiar con propuestas acertadas en la investigación, el estudio, la educación, la cultura. ¡Que el hechizo de la luz sea para todos!

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