Paul Celan

Poeta rumano de origen judío nacido en Chernovtsi el 23 de octubre de 1920. Su infancia transcurrió en un ambiente familiar donde se manejaron varios idiomas, lo que le permitió a Celan hablar perfectamente el rumano, el alemán, el ruso el francés y el hebreo. En 1938 inició estudios de medicina en Paris y al estallar la II Guerra Mundial regresó a Rumania donde fue condenado a trabajos forzados en Moldavia mientras sus padres morían en un campo de concentración. Liberado por los rusos en 1944, trabajó inicialmente como traductor y editor en Bucarest y Viena, para radicarse definitivamente en Paris donde obtuvo en 1950 la Licenciatura en Filología y Literatura. Más tarde adquirió la nacionalidad francesa.
Considerado como el más importante poeta en lengua alemana de la posguerra, alcanzó la fama desde la primera publicación "Amapola y memoria" en 1952, gracias al lenguaje innovador y a su perfecta sintaxis. Tradujo, entre otros, a Rimbaud, Mandelstam, Michaux, Char, Valéry y Pessoa. En 1960 obtuvo el Premio Georg Buchner, y a partir de 1965 fue internado varias veces en un asilo psiquiátrico donde escribió varios textos en hebreo. Su obra poética compuesta entre 1938 y 1970, está constituida por casi 800 poemas. Se suicidó en París en 1970, arrojándose al río Sena desde el puente Mirabeau.. El siguiente poema es una de las impecables traducciones del poeta español José Ángel Valente.


TARDÍO Y PROFUNDO
Maligna como palabra de oro esta noche comienza.
Comemos las manzanas de los mudos.
Hacemos un trabajo que bien puede dejarse a su fortuna;
en pie permanecemos en el otoño de nuestros tilos, como rojas
banderas pensativas,
como abrasados huéspedes del Sur.
Juramos por Cristo el Nuevo desposar el polvo con el polvo,
el pájaro con el zapato vagabundo,
el corazón con la escalera de agua...
Hacemos ante el mundo los santos juramentos de la arena,
juramos con gusto,
juramos en voz alta desde los techos del sueño sin imágenes
y agitamos la blanca cabellera del tiempo...
Ellos nos gritan: ¡Blasfemáis!
Desde hace tiempo lo sabemos.
Desde hace tiempo lo sabemos: ¿qué importa?
Vosotros moléis en los molinos de la muerte la blanca harina de
la Promesa
y la ofrecéis a nuestros hermanos y a nuestras hermanas.
Nosotros agitamos la blanca cabellera del tiempo.
Vosotros censuráis: ¡Blasfemáis!
Lo sabemos de sobra,
que venga sobre nosotros la culpa
que venga sobre nosotros la culpa de todas las señales de peligro,
que venga el mar burbujeante,
el viento acorazado del retorno,
el día de la medianoche,
que venga lo que no ha sido todavía.
Que venga un hombre de la tumba.

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